tiempo estimado de lectura : 2
Hacia una autoestima sana

La autoestima es la base de cómo nos sentimos con respecto a nosotros mismos.
Se trata de la valoración que hacemos de quienes somos, también llamado autoconcepto.


Este autoconcepto está formado por todos los pensamientos, creencias y acciones que vamos teniendo a lo largo de la vida. 

Por lo general, es algo estable que se va formando desde que somos niños, dependiendo de los mensajes que nos dan nuestras madres, padres y otras personas importantes, así como de nuestras propias experiencias.


Dependiendo de cómo recibamos estos mensajes y de cómo los interioricemos, nuestra autoestima puede ser algo positivo o algo que nos limite a la hora de alcanzar nuestros objetivos en la vida, lo que puede causar un malestar general que muchas veces no somos conscientes de tener.


Cuando nuestra autoestima no es sana, podemos desarrollar patrones de conducta para tratar de aliviar la insatisfacción de no poder tener la calidad de vida que queremos.


Nuestra autoestima actúa como una creencia sobre quienes somos, y tiene la peculiaridad de confirmarse y perpetuarse sola.


Pero lo bueno es que podemos mejorar nuestra autoestima con un entrenamiento adecuado. La atención plena es una herramienta útil para conocer mejor a nosotros mismos, y nos ayuda a darnos cuenta de qué patrones de pensamiento nos llevan a sentirnos mal y a sufrir.


La práctica de la atención plena nos da las herramientas necesarias para desarrollar la autocompasión y la autoaceptación, que son la base para un cambio personal positivo.